Proteínas estructurales

Las proteínas son macromoléculas formadas por cadenas lineales de aminoácidos. Las proteínas desempeñan un papel fundamental para la vida y son las biomoléculas más versátiles y diversas. Son imprescindibles para el crecimiento del organismo y realizan una enorme cantidad de funciones diferentes.

Las proteínas estructurales son aquellas que componen la cubierta que protege a los vertebrados, siendo un componente esencial del pelo, uñas, piel -en el ser humano-. En el caso de los animales, las proteínas estructurales conforman el cuero, garras, pezuñas, cuernos, picos y plumas.

Dentro de las proteínas estructurales están:

  • Glicoproteínas: destacan entre otras funciones la estructural y el reconocimiento celular cuando están presentes en la superficie de las membranas plasmáticas.
  • Alfa-queratina: es el principal componente de los pelos, cuernos, uñas y la capa epidérmica de la piel de muchos animales, especialmente mamíferos.
  • Esclerotina: es un componente de la cutícula de los artrópodos, incluyendo a los insectos. Está formada por miembros de un tipo particular de proteínas que forman enlaces. Forman un material rígido que da a los artrópodos su exoesqueleto de quitina.
  • Colágeno: es una molécula proteica o proteína que forma fibras, las fibras colágenas. Estas se encuentran en todos los animales. Son secretadas por las células del tejido conjuntivo como los fibroblastos, así como por otros tipos celulares.
  • Elastina: proteína del tejido conjuntivo con funciones estructurales que, a diferencia del colágeno que proporciona principalmente resistencia, confiere elasticidad a los tejidos.
  • Mucoproteínas: es una glicoproteína compuesta principalmente de mucopolisacáridos. Se pueden encontrar en el líquido sinovial de las rodillas. Su concentración en el organismo humano aumenta o disminuye como respuesta a estímulos inflamatorios sépticos y asépticos, agudos y crónicos, localizados o sistémicos como la tuberculosis, diabetes mellitus, neoplasia, enfermedad del colágeno, cirrosis hepática, gota, psoriasis y diversas otras enfermedades infecciosas. Generalmente, el aumento de las proteínas en la fase aguda indica un refuerzo en los mecanismos de defensa con función de inhibir o neutralizar las enzimas lisosomales oriundas de liberación por los leucocitos fagocitarios durante el proceso de necrosis tisular.